No me había pasado nunca el tener que identificar la maleta fuera de Barcelona. En el Prat sí, te vas a casa, tienes de todo y no pasa nada.Así que me dieron el menú plastificado para escoger mi maleta. Está plastificado, porque más de un pasajero, de los nervios, acabaría rompiendo y haciendo trizas esta carta de maletas, supongo.
Salgo del aeropuerto con mi mochila de abordo. Llevo lo puesto en el avión, sensación extraña bajo el sol de la isla y sin na' de na'. Llevo sólo kilos de libros con kilómetros de lectura para un mes y miles de cargadores, adaptadores, conectores y cables para todos mis aparatos. Y es como llevar una UCI-UVI móvil.
Dedicado a Janine por lo de dedicar a los amigos
Dedicado a Valentí por localizar el cocodrilo en Madrid

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