A las 5 de la tarde ya íbamos recogiendo y a las 18:00 quedábamos para ver la puesta de sol desde uno de los apartamentos alquilados en La Gaulette con un ron o una cerveza post-kite.No nos perdimos ni una.
Cada día los colores, las nubes, las palmeras, el agua cambiaban fisionomía y su luz.
A las 20h30 la localidad dormía.
Ninguna animación nocturna.
Mañana me voy a Rodrigues, aquí me dicen que allí "no hay nada de nada, que el viento es mucho más fuerte que en Le Morne y que es como Mauricio hace 50 años"... ¡Igual regreso antes y todo!
Dedicado a Adelle y a Sarah, kiteras de Qatar en La Gaulette, por los crepúsculos y los rones

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