Me siento como en cualquier otra megacapital asiática pero sin encanto.
El telón de fondo es gris, insípido, asfixiante.
Los autobuses dan el toque de color, los jeepney.
Tráfico, caos, olor a refrito-húmedo.
Compro billete a Boracay, aquí no me quedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario