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A veces contemplas un paisaje y no sabes porqué te encuentras bien, corresponde a lo que buscas y te transmite harmonía. Tiene algo que ver con tu interior.
En la carretera que corta Patagonia, no hay nada. A la derecha, una extensión amarilla o verde plana hasta la línea del horizonte, y lo mismo, clonado a la izquierda.
La carretera, larguísima, sin curvas, cruza la nada. Así miles de km. Un pueblo cada 400 km. Aquí, pasa lo contrario: no buscas este paisaje pero te lo encuentras y como no hay nada descubres la nada en tu interior. Placidez y calma. Vacío. Tiempo suspendido. La vida es ese instante, simplemente ahora.
"¿En qué piensas cuando conduces sobre esta carretera más de 1000 km?" le pregunté al chófer del bus después de 18 horas de camino (P.Madryn - Río Gallegos). "En nada. Nada." "Me gusta manejar" me contestó. Y su copiloto añadió "En mujeres. Sólo piensa en mujeres". Yo no creo, la carretera no tenía ni una sola curva (!) y me dijo la verdad. La nada se había metido en su interior y le gustaba.

1 comentario:
Algo parecido me pasó con la carretera Panamericana que rrecorre peru de norte a sur. Es desierto a un lado ya otro, la nada kilómetros y kilómetros, sólo arena de desierto. El conductor del microbus también parecía indiferente a ello, tras once horas "manejando". de dónde sacarán esa flema para todo? Me río de la flema británica frente a los conductores de autobús de la América no yanky.
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